miércoles, 21 de diciembre de 2016

Puertas de la Iglesia San Cristóbal el Real de Colunga

El sábado día 10 de Diciembre del año 2016 en la parroquia de San Cristóbal el Real de Colunga,

como cada día de la semana, a las 18.30 se rezó el Santo Rosario,  y a las 19 horas comenzaba la Santa Misa. Éste día fue un día diferente, ya las 22 horas se daba lugar a la inauguración de las dos puertas laterales de la Iglesia. Éstas puertas fueron trabajadas con madera de castaño por el carpintero Fabián, natural de Libardón, dónde tiene instalado su taller de carpintería.

Dichas puertas una lleva en cada hoja 10 adornos y  la otra 12 tallados en bronce con la imagen o el rostro preferido por los vecinos, quienes voluntariamente los costearon.

Ésta idea la comentó nuestro párroco D. Gaspar en la Misa Dominical. Fue el encargado de traerlos y mandar colocar.







Como comenté, a las 22 horas empezó la ceremonia. Nuestro párroco, roció con agua bendita a los asistentes, a continuación salió del templo por la puerta principal dirigiéndose  a la puerta lateral del lado Este de la Iglesia. Una vez allí se encendieron unas velas que anteriormente repartió Pepe Castaño. Una vez bendecida dicha puerta, se entró de nuevo a la Iglesia, entonando unos cánticos; seguidamente, Marita comenzó a rezar el Rosario, acompañando D. Gaspar con cánticos y también rezando  la letanía. Después, bendijo e impuso a quien así lo deseó, unas medallas, con la Virgen de Loreto. Éstas fueron adquiridas  en la Parroquia por los cofrades de Loreto. Su precio fue de 15 euros cada una. 



La imagen de Nuestra Señora de Loreto, fue trasladada  desde la Capilla a la Iglesia Parroquial, para esta ceremonia.


Para finalizar, D. Gaspar se  dirigió a la otra puerta del lado Oeste de la Iglesia, y la bendijo como la primera. Los que se encargaron de ayudar a nuestro párroco en esta ceremonia fueron: Doro, Ángel Gullón, y Pepe Castaño.
La Ceremonia fue sencilla y amena, a la cual acudió mucha gente. Fue seguida con devoción y con respeto, tanto al acto, como
a Nuestra Señora de Loreto.

jueves, 15 de diciembre de 2016

Pal pueblu de Piedrafita del Concellu de Maliayu

Piedrafita el mio Pueblín; con el pasu del tiempu paezme cada día mas guapín. En elli nació mio madre, sos  güelos y sos ancestros. En elli, tamién nací yo, xuntu con mis dos hermanos. Ye un pueblín, muy soleyeru, y tamién bastante aireau. Miramos pa Sanmartín,y pa la Fuente de
Fresnosa. Tamién miramos pa Sietes, pal Campón, y Perviyao, y pal monte de Tandión. Non vive en él muncha xente, pero pel mes de Agostu, xuntámonos los oriundos pa venerar la Santina, patrona de los güelinos,y tiramosi besinos.
El Refrán ye verdaderu. ''El páxaru''que escapó del so pueblu, buscando un mundu meyor, con el correr de los años, y te vas faciendo vieyu, más te acuerdes del to Pueblu,y préstate volver velu.

Un saludu, pa los que viven en pueblu, otru  pa los que están espardios per Avilés, per Xixón, per
Uviéu, o per un sitiu o per otru; a los que ya mos dexaren, ya non vamos poder velos. A otru día de Santa Lucía, -si estamos aca tovía-, vamos ver si mos xuntamos pa rezar todos por ellos y ofreceyos la homilía. Aprovecho la ocasión, pa quien quiera conocemos, y así faise mas montón, pos non somos mala xente. ''Güeno'', ¡de necios algunos igual andamos bizarros! ¡cómo de güen corazón!.

Un abrazu pal mio pueblu, y pueblos  de la rodiada, pos con el pasu del tiempu, ya los dientes van
cayendo y les oreyes creciendo, pos presta munchu encontrase y poder combalechase, así poder acordase de cuando dibes a la escuela,con madreñes de trachueles, o unes catiusques cortuques, que entraba el barru hasta dientro. Ah, pero si había plumíferos, y  de marca,´´SACU CAPIELLU´´
estos eren de dos clases: un ralu, y otru tupío; el ralu era el del salvau, el otru era del azúcar,... estos cuando los había.

Pa que no mos estresáramos, cuando salís de la escuela echavente  pa la yende, o co les vaces pal agua, y col burru de ramal. Esto si mos lo mandaben era por necesidá. Cuando no estaba muy moyáu, andábamos a los trotes, coles madreñes na mano pa llegar mas lluego a casa pa si acasu dir xugar.
Non pienses que ye mentira lo que acabo de cuntar, los que tienen los mios años, seguro se acordarán.

Si lo cuntara mio madre, esto non seria na,y si foren los mios güelos, entos seria pa llorar. Que non tenga que vivilo ninguna generación. Ahora teniendo de tou, estamos tul día importunos; antes con muy poca cosa estábamos bien contentos, pos teníamos alegría,de  lo que falta un migallu hoy en día.

El tiempu pasa tan depriesa... paez que el añu pasáu facíamos la Comunión. Pensar que en un momentu, si lleguen  con nos a tiempu, pónenmos la Extremaución, metenmos en un caxón y guardenmos en  requexu.

Ya non voy a cuntar mas. Tou aquello que pasó, a mi no se me olvidó. Non debemos de estiramos pa querer ser munchu más, pos non va tantu tiempu bañábomos en un barcal.

Maruja




miércoles, 14 de diciembre de 2016

Viviendo en Pernús

Yo, Mari Carmen, vivo en Pernús un pueblo pequeño que tiene cuatro barrios: Conlledo, Beldredo, Pernús y La Vega.
Antes había mucha gente; hoy día muy poco y muy mayores. Todos vivíamos de la ganadería. También había una familia que les llamaban "los cesteros". Eran unos artesanos muy buenos que compaginaban el ganado y el hacer cestos. Otros emigraban a la Argentina o a otras partes en busca de un futuro mejor.
Hoy día sólo queda una ganadería de leche. Hay otras de carne, hay casa de aldea y hotel. El problema de los pueblos es que la juventud se marcha a la ciudad.
Tambien hay una granja escuela: "Conlléu".

En los pueblos teníamos escuelas, la de niños y la de niñas. La profesora, que estuvo muchos años en Pernús, se llama Josefina. A mi me tocó con ella. Aún vive, y vino con unos tíos sacerdotes. El patrono de Pernús es San Pedro. pero se celebra la virgen del Rosario.

Foto hecha en el barrial,al final de un día de hierba
En la huerta de casa, con el carro, les vaques y las ovejas, que antes se tenían para el aprovechar la lana para los colchones.

Aquí en la cabaña de Fariu. En el medio estoy yo. Los que llevan las "forquiyas", son mis hermanos mayores; los de atrás los segadores.
Aquí las jóvenes de Pernús.

Mari Carmen



Rafael (Falo)
Cierto es... Mari Carmen. Uno de los cesteros que mencionas era mi suegro Rafael, (Falo) "el cesteru de Bucial".  Asi era conocido; hijo, nieto y hermano de cesteros, esta saga desciende de Peñamellera Baja, del Pueblo de Mier de Acá, de dónde era natural, su padre Francisco. Éste llegó al concejo de Colunga como tantos otros, de pueblo en pueblo, buscando un futuro mejor, aportando lo que sabían. Según la demanda de trabajo, eran  los días de estancia. Los vecinos necesitaban  cestos, o que les remendasen alguno estropeado, le proporcionaban los palos al cesteru; éste cobraba sólo el trabajo. Francisco, en Beldréu, conoció a Pilar. Se casaron y tuvieron seis hijos: una niña y cinco niños. Uno de éstos, sólo llegó a la edad ocho o nueve años. Falleció en un fatal accidente en el pueblo: estaba un carru cargáu de madera, no estaba bien que conteau o frenau y cayó sobre el crío.
César y Falo, fueron los que compaginaron el trabajo del campo, con el de hacer cestos. Javier se dedicó más a fondo a la ganadería. José María trabajaba en la mina de Piepotru, dónde falleció a la edad de 42 años debido aun accidente laboral, (un derrabe  mineral de Espatoflúor). A esta familia la desgracia les persiguió constantemente. Anita es la que sobrevivió a todos. Tiene 91 años y es una mujer trabajadora con gran habilidad para las labores: tejer a ganchillo, punto de cruz, etc. Es simpática, con muy buen carácter y optimista.                                                                 
Antes en las aldeas, los cestos se usaban para recoger todo tipo de cosecha; los había de varias medidas y formas: de galipu, de a copin, faxineros o (carreteros), de oricial, las saresas para el pan, les macones, etc.                                                                                                                                    

Recuerdo ver a Falo ir escoger y cortar la madera de avellano. No todo el avellano valía. Después amagúestar los palos, para poder abrirlos a la mitad ir sacando las láminas. Éstas tenían el mismo grosor. Luego, raserales (pulirlas) y una vez hecho todo ésto, se empezaba a tejer dando la forma al cestu. Para todo esto se necesita fuerza y buen pulso en las manos,  gustar, y tener un buen dote de paciencia. Quedan pocos cesteros. Ahora se hacen por entretenimiento. Paco, mi cuñado, los empezó a hacer una vez jubilado. Es el único de de toda la familia que sigue la saga  familiar.

Vaya   para  todos los cesteros mi respeto y cariño. Sobre todo a los desaparecidos, y sus familias y en especial, a mi suegro Rafael (Falo).                                                               
        
Maruja